THE FACTORY, ANDY WARHOL

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

By Adolfo Vásquez Rocca

La Vanguardia Es Así

Relacionado: http://revista.escaner.cl/node/134

Curiosamente toda la vida social de Andy Warhol, representaba una antigua farsa teatral muy efectiva. Se rodeó de una tribu de gentes de procedencia diversa: artistas de exóticas tendencias, músicos inadaptados, niñas ricas buscando el vértigo de lo prohibido, feministas freudianas (una de ellas llevó a efecto la necesidad de eliminar al padre, al líder, disparando cuatro tiros el 3 de Junio de 1968, sobre un Andy Warhol sorprendido de su propio carisma, quien a consecuencia de sus heridas, tuvo que interrumpir su actividad). Todos ellos se alistaron en una legión descontrolada por las drogas, las poses extremas, los dogmas desenfrenados. Vivían en común en un taller forrado de papel de plata llamado “The Factory”. Ejercían de fervorosos feligreses, consciente de materializar un rito donde los iniciados se impregnan de la máxima dádiva: la fama. Veneraban a Andy Warhol como un tótem instigador de las mayores extravagancias, donde la jet society neoyorquina compartía la celebridad con drogadictos y marginales de todo tipo.

Este caótico taller tuvo una actividad artística desenfrenada y a veces excéntrica. Se realizaron proyectos artísticos de todo tipo, incluso se impulsó la actividad musical de grupos de rock como los de la Velvet Underground. Se filmaron más de quinientas películas, algunas de ellas de una duración de horas, en las cuales tan sólo se veía a individuos que hablaban o dormían. Parecían experimentos de dudosa credibilidad que en realidad eran actos corrientes pero tocados del divino sello de lo real según Andy Warhol. También se realizaban docudramas de finales imprevisibles, donde los actores se agredían llevados por el calor de realizar actos reverenciales; en el centro de las ceremonias, observando todo, santificándolo, estaba Andy Warhol.

 

 

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

 

De entre todo ese grupo desquiciado, supo aprovechar para su trabajo, colaboradores a veces muy próximos y otras, ocasionales. Enfatizaba la labor artística colectiva como forma de perpetuar lo propio, lo individual. Músicos, artistas, modelos, críticos de cine, todos participaban en la realización masiva de serigrafías. Las obras poseían un carácter industrial, estándar y anónimo, “quiero trabajar como una máquina”, afirmaba, pero en realidad primaba su estilo warholiano característico.

Pocos artistas podían ser identificados tan rápidamente y de un sólo vistazo como Andy Warhol en su trabajo. En ocasiones, le gustaba pintar en común con otros artistas. Un ejemplo de ello, es la colaboración que mantuvo con el pintor Jean Michel Basquiat. En una tela por él serigrafiada con la señalética de un producto comercial, su amigo, realizó una expresionista escenografía urbana y graffitera, cuyo resultado fue un cuadro de fuerte impacto visual pero orientador del mundo, del “lifestyle” del entorno warholiano.

 

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

 

Realizó muchas colaboraciones con otros pintores, incluso en ocasiones tan sólo estampaba su firma sobre obras que no le pertenecían en su ejecución. De ello resulta revelador que cuando a principios de los años 80, expuso en Madrid en la galería Fernando Vijande, se formó una larga cola de admiradores para recoger su firma reflejada sobre cualquier tipo de soporte que le presentaran, incluso cuadros de otros autores.

En el año 1973, decide trasladar su “Factory” a otro lugar más elegante de Nueva York, abandona aquel incontrolable grupo de seguidores e inicia una etapa en la cual, el business art sería el motor de su actividad: “he empezado siendo un artista comercial, quiero terminar siendo un business artist”, definió en 1975 así su trabajo. Valora en su justa medida el poder del dinero, y su fatal atracción por una sociedad que lo sitúa en la cumbre de la escala de valores. Se le adora con un carácter religioso y la dimensión del negocio como extensión natural del arte, ocupa su interés productivo.

Las obras más interesantes de este período están mediatizadas por dos impulsos, por él muy frecuentados a lo largo de su carrera: el azar y el acabado glamuroso. Sus serigrafías eran un producto de lujo, caro como una joya de “Tiffany’s”, e irrepetible y frágil como un poema. Cualquier error en la impresión de colores planos terminaban por otorgar a la obra una imprimación gestual que brillaba con la intensidad de un cartel publicitario. Una fotografía de Mao sacada de la primera página del libro rojo, se convierte por obra de Warhol en un testimonio político de singular impacto, el retrato del líder chino es, a su vez, la imagen consumista de una estrella pop.

 

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

 

Por que la vanguardia ama a Andy

 

Para entender con mayor precisión el valor trascendente de la imagen, en la obra de Andy Warhol, hay que tener en cuenta un factor de su vida no muy conocido pero sé esclarecedor, se consideraba un ferviente católico, y adoraba las imágenes religiosas. Eran fetiches protectores, donde los acólitos, con sólo mirar, podían recibir las bendiciones de la divinidad, de donde manaban todas las virtudes. Las interpretaba como simbólicas transmisoras de carisma. Su trabajo estaba mediatizado por la premisa del poder sugeridor de las imágenes y su capacidad canalizadora de energías, creencias e incluso la cultura de una sociedad que demanda nuevos mitos, dentro de un entorno de publicidad y consumismo.

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

Las estrictas leyes del mercado marcan las fronteras de un producto entre lo útil y lo necesario, éste es el descubrimiento de Andy Warhol, incorporándolo al mundo del arte, le convierten en un pintor comercial. “Si quieren saber algo de mí, tan sólo deben mirar mis pinturas, yo estoy allí, no hay nada escondido”, decía.

Pero también fue un “voyeur” de autenticidad admirable, llevado por su agudeza observadora, nada le era ajeno a un detenido examen e interés. A través de la serigrafía fotográfica podía descubrir el resplandor glamuroso que poseían las representaciones gráficas más controvertidas: actrices de cine, zapatos, cantantes de moda, armas, políticos, conflictos sociales, accidentes de tráfico, latas de tomate, bombas atómicas, la silla eléctrica, etc… Todo era reflejable como obra de arte, todo podía ser atractivo. No en vano, su experiencia en el mundo publicitario, le otorgó una desmedida capacidad para sintetizar aquellos puntos determinantes en los que se significaba un icono. Ya en los años 50, era considerado un diseñador gráfico de éxito y utilizó el conocimiento del mercado y sus demandas, para escenificar en el ámbito creativo, una múltiple conjunción de imágenes cuyo origen pertenecían a géneros propios del consumo.

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

 

Andy Warhol utiliza la fotografía serigrafiada (testimonio de lo real, respeto por el momento, por el objeto), mediante la impresión seriada de un mismo tema con ligeras variantes de color. Descontextualizaba el sujeto y objeto representado en el cuadro. Desnaturalizado, creaba un fenómeno de obsolescencia de la imagen, anulando el carácter intrínseco de la misma, descargándola de su significación inmediata; “cuando vemos varias veces repetidas una fotografía macabra, termina por no hacernos ningún efecto”, sentenciaba Andy Warhol, para confirmar que las representaciones visuales, por muy duras o execrables o familiares que sean, pueden ser aceptadas si se desvirtúa su sentido primigenio al ser insertadas en otro contexto.

En una maniobra de espíritu revulsivo, fue capaz de introducir en los museos y en las casas de las mass-media la desmitificación de valores e ídolos consumidos en un mismo análisis estético: el retrato de Elvis Presley y la representación de la Silla Eléctrica.

Andy Warhol / Adolfo Vasquez

 

Un icono del cine de enorme fama, una fotografía de Marilyn Monroe, era para Andy Warhol un código visual que podía descifrarse en una síntesis gráfica: el cabello rubio, la mirada melancólica y los labios sugerentes, podían ser esquematizados en estructuras autónomas, que pintadas con tinta serigráfica de colores eléctricos, ofrecían una alternancia plástica al conocido rostro de la actriz de cine; es ella, pero no lo es, puesto que su icono ideal se sustituye en un proceso simplificador, para convertirse en un estereotipo, en un esquema de márgenes imprecisos y casi anónimos.

 

Adolfo Vásquez Rocca

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3 comentarios to “THE FACTORY, ANDY WARHOL”

  1. fbacon Says:

    ANDY WARHOL

    Datos Biográficos

    Andy Warhol comenzó haciendo publicidad para zapatos, tarjetas postales y vidrieras. Su compleja personalidad – jovial, decadente, tímido y albino- marcó sus trabajos como pintor y realizador de películas “underground” y comerciales. “Gran sacerdote del pop art” ha logrado con su repetición de fotografías de prensa, arrancadas del contexto habitual y trasladadas al dominio del arte, impresionantes escenas. Con ello ha descrito fríamente el mecanismo de deshumanización, que practican los modernos medios de comunicación de masas. Su máxima era que la repetición insistente de una imagen desagradable la convierte en algo aceptable y normal. Warhol fue un profeta de lo que ocurre en la televisión actual, contaminada por completo con los denominados “reality shows”, en los que, con el lenguaje más chabacano y las formas más impropias del ser humano civilizado, se eleva a categoría de normal cualquier hecho por íntimo y primario que sea, despojándolo por completo de cualquier gesto de dignidad. En ese sentido, también acertó al decir que cada persona tendría sus quince minutos de fama, si tal consideramos a la que puede proporcionar el medio televisivo a cualquier individuo por muy insignificante que sea su condición como persona.

    Andy Warhol. Nace en Pittsburg, Penssylvania, en 1928. Entre 1945 al 1949 estudia Historia del Arte, Sociología y Psicología en el Carnegie Institute of Techsnology Pittsburg. En 1949 se traslada a Nueva York. Trabaja como dibujante publicitario para “Vogue”, y “Harper’s Bazar”. Desde 1960 trabaja como artista independiente. En 1962 inaugura la Factory. En 1963 realiza sus primeras películas y publica “inter-view”. Andy Warhol murió en 1987, en Nueva York.

    La Vanguardia Es Así

  2. fbacon Says:

    Warhol y el Underground

    Adolfo Vásquez Rocca en ‘La Vanguardia Es Así’

    El Underground era gente nueva, con ideas nuevas, que vivía bajo la ciudad y que fue tomando la calle con su forma de ver el arte: pintores de pared, comediógrafos que tiraban bombillas, directores de cine con especial predilección por la carne desnuda o grupos de rock con instrumentos clásicos electrificados. Todos aunados bajo un Dios Creador Padre Todopoderoso que los sacó del lumpen y los guardó bajo sus alas protectoras: el mil veces portada de revistas y rubio platino Andy Warhol. Prototipo mutante del hombre renacentista (y del hombre consumista y kitsch) era capaz de hacerlo todo, desde dibujar, pintar y fotografías hasta dirigir películas de seis horas; pero su especialidad fue la autopromoción: se vendió como el mejor producto del mundo y llegó a ser más conocido en EE.UU. que el propio presidente. La Factoría creada por él fue la base de operaciones de todo el movimiento underground, que englobó las más diversas (y extravagantes) manifestaciones artísticas de su época. El underground nació pues, como el asfalto, en oposición a las flores.

    Estos artistas se apoyaron en los medios de comunicación y en los objetos de la vida cotidiana para ofrecer un concepto nuevo. La publicidad, los cómics, los supermercados y, en conclusión, los nuevos símbolos del consumismo norteamericano fueron su punto de partida para llegar al público reacio al arte. Con la creación de la revista Interview el arte llega hasta el último rincón de la América profunda. Sus “enemigos” fueron cambiando durante sucesivas décadas: si bien en los 60 y 70 reaccionaron artísticamente contra un público adormecido, en los 80 mostraron socialmente los nuevos problemas: el racismo, la homosexualidad, etc.

    El Underground fue un movimiento muy heterogéneo. Con el nuevo estilo pop-art las pinturas se llenaron de objetos usuales y casuales ilustrados con colores salidos de los tebeos para niños, y retratando para la posteridad a los mitos del siglo XX. A su vez, el cómic y la música se hicieron más sucios, con la inestimable colaboración de Robert Crumb y de la Velvet Underground respectivamente, que crearon imágenes y sonidos adelantados a su tiempo. Por otra parte el teatro alcanzó sus más altas cotas de mugre con el happening, una clase muy especial de actuación con interacción del público, y las películas se hicieron hiperrealisatas hasta el vómito, buscando veracidad por encima de todo, sin reparar en la duración, la calidad de los actores y otras milongas.
    Podemos decir, pues, que desde los 60 cualquier agricultor puede ser un artista y cualquier artista estar en la despensa de un agricultor. Todo para el pueblo, convenientemente urbanizado.

    Andy Warhol enriqueció el arte culto con los símbolos de la publicidad de masas, llenó los libros de arte con anuncios propios de las revistas del corazón, y pintó a los dioses de su tiempo y la realidad cotidiana de los EE.UU. de los años 60.
    El tipo de las latas de Campbell’s, del ketchup Heinz, de los cereales Kellog’s, del jabón Brillo, comienza su relación con el supermercado a los diecisiete años, ya que entre 1945 y 1949 trabaja durante las vacaciones en unos grandes almacenes de Pittsburg.

    “Cuando tenía 18 años, un amigo me metió en una bolsa de la compra y me llevó a Nueva York. En realidad corría el año 1949 y Warhol tenía 21: comienza a trabajar como dibujante publicitario para Vogue y para Harper´s Bazaar, realizando los primeros dibujos para la empresa de calzado I. Miller y decorando los escaparates de los grandes almacenes Bonwit-Teller. Su labor publicitara es reconocida en todo EE.UU. y se le concede un premio por su trabajo en los anuncios para los zapatos de Miller en el “35th Annual Art Director´s Club Award”y el premio de dibujo publicitario, la “Art Directors Club Medal”.

    Después de todo esto comienza a pintar en plan serio, pero no se olvida de la publicidad, ya que mantiene durante todos los años siguientes una empresa publicitaria paralelamente a su carrera como artista. Ni siquiera pintando sobre lienzo pudo olvidarse de los grandes almacenes: Campbell´s, Coca-cola, Corn Flakes llenan sus cuadros. “Me gustaría ser una máquina, algo capaz de hacer productos industriales en lugar de cuadros”. Asomarse a las creaciones de Warhol es comprobar el actual estilo de vida, con miles de impactos publicitarios por todas partes, con tediosas y coloristas repeticiones.

    The Factory

    Cuando las inquietudes de Warhol superaron su capacidad humana de creación, tuvo que recurrir a ayudantes para acometer su producción: fue entonces cuando nació la ya legendaria Factoría, uno de los primeros laboratorios de arte o art-labs. En ella, el extravagante artista americano reunió a su alrededor una impresentable corte de chalados con genio que construyeron uno de los imperios culturales más importantes de la segunda mitad del siglo. La Factoría no se limitó a los publicistas o pintores sino que cubrió todos los campos que interesaban al incomparable jefe.

    Cuando a Warhol le empezó a interesar el cine, la Factoría se dedicó en cuerpo y alma a él, creando una especie de productora que llegó a tener sus peculiares estrellas como el sex symbol gay Joe Dallesandro o el transexual Candy Carline, que crearon la marca de fábrica de la Factoría. Una vez Warhol se cansaba de sus caprichos artísticos, éstos no desaparecían de la empresa sino que eran desarrollados por sus colaboradores. Cuando éste comenzó a colaborar con la Velvet Underground la Factoría abrió sus puertas a la música y completó su ya extenso catálogo de actividades.

    La Factoría alcanzó su mayor fulgor en 1969 con la creación de la revista 1nterview que extendió las enseñanzas del apóstol de la modernidad y sus acólitos por todo el territorio americano, haciendo popular el estilo de vida del circo neoyorquino Underground.
    Cuando Warhol resultó tiroteado por una mujer histérica el futuro de la compañía pendió de un hilo, pero se demostró que la Factoría era lo suficientemente madura para continuar sin su líder durante un tiempo.
    La Factoría siguió viva durante muchos años, hasta la muerte de su creador. Pasó muchas fases, pero simpre se mantuvo fiel a la filosofía que encarnó Warhol. Y se puede decir que todavía no ha muerto del todo, ya que lnterview todavía se edita. La semilla de Warhol se resiste a desaparecer.

    Warhol y sus continuadores

    Finalizada la explosión del pop-art de papá Warhol, las calles de Nueva York fueron tomadas a finales de los 70 y principios de los 80 por un grupo de artistas jóvenes fuertemente comprometidos y cuya labor consistía en una denuncia social y política.
    Los fundamentales fueron Kenny Scharf, Keith Haring, Jean Michel Basquiat, David Wojnarowicz y Rhonda Zwillinger, destacando sobre todo los tres primeros. Todos ellos influenciados por el comic, el pop-art y los graffitis callejeros.

    Comencemos por Jean Michel Basquiat, un joven afroamericano, hijo de padres separados nacido en Brooklyn en 1960. Inició su carrera dibujando comics, siendo sus temas favoritos Alfred Hitchcock, el presidente Nixon, los coches, las guerras, las armas y sobre todo el jefe del FBI, J.Edgar Hoover. Llegó al arte por caminos diferentes a los de Scharf y Haring, ya que mientras estos estuvieron en escuelas de arte, Basquiat invadió la calle y utilizó el graffiti como medio de transición. Llamado el Rey del Graffiti, su seudonimo “Samo” decoró cada rincón del metro neoyorquino. Pasó después a pintar sobre el lienzo, pero no perdió las alusiones a la situación de los negros en EEUU ni la gran furia que ya imprimía en sus pinturas callejeras. Murió en Nueva York a los 26 años de una sobredosis de heroína.

    Kenny Scharf es el más original del grupo y es sus cuadros multicolores mezcla motivos alegres de arte renancentista y surrealista con objetos de los comics y de los medios de comunicacion. Sólo con ver su obra maestra “Jungla de Esperma” podemos ver que si “Alicia en el País de las Maravillas” es como meterte un ácido, sus cuadros son como meterte una docena. Nacido en 1958 en LA, todavia vive en NYC.

    Keith Haring, el mas representativo del grupo, nacido en Kutztown, en Pennsylvania en 1958. Desde pequeño había dibujado comics así que su padre lo convence para que estudie arte en Pittsburg. Sólo se queda un año: da el salto a NYC un año más tarde, en 1978, estudiando semiótica y relacionándose con Andy Warhol, William Burroughs, Basquiat. Comienza a trabajar en el dibujo, el video y las performances. En el 81 baja al metro con su tiza e inunda paredes y camisetas con sus dibujos sencillos, limpios y optimistas, dando después el salto al coleccionismo internacional. Murió de sida a los 32 años.

    Este grupo de jóvenes artistas lanzó el arte de la calle y denunció los prejuicios de los 80 como el racismo en el caso de Basquiat o la homosexualidad en el de Haring. Pero no acaba aquí la cosa, aun hay más gente que esta relacionada con Warhol.
    Gerard Malanga(poeta, fotógrafo y cineasta) fue el principal ayudante de Warhol y el auténtico primer ministro de la Factory hasta 1967. Había sido introducido a Warhol por Charles Henri Ford y pronto se convirtió en colaborador del artista para la realización de las series de Marilyn, los retratos con Polaroid y la organización de espectáculos multimedia. En agosto de 1967, ya apartado de la Factory, trató de hacer una exposición en Roma utilizando las técnicas de su maestro. Warhol consiguió con sus presiones la anulación de la muestra. Trabajó como extra en la película “Cowboy de medianoche”, realizada por John Schlesinger.

    Nico (Modelo, actriz y cantante en la Velvet Underground)había intervenido como actriz en “La dolce vita” de Fellini y había sido la novia del guitarrista de los Rolling Stones, Brian Jones. Intervino en la película de Warhol “Chelsea Girls” y se convirtió en solista de la Velvet Underground junto con Lou Reed, John Cale, Sterling Morrison y Maureen Tucker. Consumidora compulsiva de heroína, tuvo un hijo con Alain Delon, hizo en 1974 un tour con Eno y Kevin Ayers y murió en Julio de 1988 de una hemorragia cerebral mientras iba en bicicleta por Ibiza.

    Edie Sedwick (Actriz y modelo) era la estrella favorita de Warhol y la gran animadora de la Factory. Era andrógina, protestante, de una familia acaudalada de Cambridge (Massachussets, EE UU) y, en palabras del propio Warhol a la revista Esquire, una persona que podría realizar el mismo trabajo que él. Junto con Baby Jane Holzer, fue la chica que más veces intervino en las películas de la Factory. Murió de sobredosis en 1971 y, según algunos testimonios de los miebros de la Factory, su desaparición no le afectó demasiado a Warhol.

    Joe Dalessandro (Actor y modelo)era alto, guapo y también de aspecto andrógino. Conoció a Warhol en 1967 junto con el travestido Candy Darling. Fue actor en varias de las películas en las que colaboraron Warhol y Paul Morrisey. Siempre hizo de macho semental y en la Factory era conocido como una belleza que cobraba por todo lo que hiciera. Lou Reed lo retrató en su canción Walk on the Wild Side con el nombre de Little Joe. Ha seguido haciendo papeles secundarios en los últimos años. Una de sus intervenciones fue en la película “Cotton Club” de Coppola.

    Ultra violet(Actriz y modelo) era amiga y amante de Dalí, John Graham, Edward Ruscha y Rudolf Nureyev. Conoció a Warhol en 1963, mientras tomaba un té con Dalí en el St. Regis parisino. Había nacido en Francia y su nombre verdadero era el de Isabelle Collin Dufresne. Consumidora habitual de drogas de laboratorio, participó en algunas películas y en algunas actividades de la Factory. A principios de los años 70, después de una enfermedad mental, no sólo se decantó por un misticismo católico, sino que también escribió posteriormente un libro en el que abjuraba de sus años en la Factory.

    Valerie Solanas(Militante feminista y escritora) Ella nunca fue asidua de la Factory ni del grupo de Warhol. Era fundadora y único miembro de SCUM (Society for Cutting Up Men). Según cuenta el fotógrafo Billy Name, Valerie Solanas era una paranoica psicótica que había enviado a Warhol un guión de película con el título de “Up your Ass”. Después de varias llamadas en las que siempre reclamaba atención para su guión, apareció en la Factory el 3 de junio de 1968 (justo el dia en que asesinaron a Robert Kennedy en Los Angeles) esgrimiendo una pistola y diparando a Warhol y a su ayudante Mario Amaya.

    GLAM

    Durante la primera mitad de la década de los setenta, surgió en el Reino Unido una escena de rockeros distintos, que complementaban su música con una puesta en escena y una estética muy particular. Pintura, luces, lentejuelas vistieron al glam; para algunos, una tendencia; para otros, un movimiento.”Se podría decir que el glam rock era esencialmente divertido. O al menos lo era durante aquella época, porque años mas tarde adquirió un aspecto serio y algo negativo, lleno de yuxtaposiciones posmodernas, códigos significativos y otras tonterías similares. Ahora vuelve a ser divertido, aunque con ciertos lastres. Aún recuerdo con inmenso placer a muchos albañiles que se animaron a ponerse leotardos y se contoneaban arriba y abajo por la calle, después de que los sabelotodos como yo les asegurasen que un poquito de colorete atraía a las chicas”. David Bowie, el “Duque Blanco”, es el autor de estas palabras, y uno de los personajes más emblemáticos del movimiento llamado glam.
    El glam rock fue un fenómeno británico, de principios de los ’70, cuya marca identificatoria, aparte de la estética y la actitud ambigua de sus exponentes, era el ritmo de la música. Cuatro beats tribales y básicos proveían al glam de su base rítmica. Era rock’n’roll, puro y simple.
    Desde el nacimiento del rock’n’roll en los ’50 hasta el momento en que el rock alcanza su peak de evolución y empieza a alimentarse de sí mismo, con el punk rock a mediados de los ’70, hay definida claramente una etapa. Después de eso, todo se volvió pastiche, refrito, revisión.

    Primero fue Elvis, luego The Beatles, después la psicodelia y el rock progresivo. Durante los años del boom de lo progresivo a principios de los ’70, parte de la gente no quería veinte minutos de canciones épicas y tampoco estaban interesados en la música clásica, Estas personas volvieron a escuchar el rock antiguo, el de finales de los ’50 e inicio de los ’60. Eso, sumado a un espíritu en formación, el de los años setenta, crean las condiciones perfectas para la aparición del glam.

    Tacones, vanguardia y muñecas

    En noviembre de 1970 la banda formalmente denominada Tyranosaurus Rex (luego, simplemente T-Rex) impone su primer hit. Mientras la mayoría de sus pares está preocupado de hacer discos conceptuales y profundos, Marc Bolan (vocalista y guitarrista del grupo) mantiene la idea de un single pop de tres minutos grabado en vivo. Cambia, de esta forma, el estilo original del grupo, que cultivaba un folk rock de lo más tradicional. La música de T-Rex pidió prestado la sexualidad subyacente del rockan’roll temprano, agregando surcos sucios, simples y guitarras distorsionadas y pesadas , así como una carga de espiritualidad folky/hippie que siempre se hacía más clara en las baladas.
    Electric Warrior, el primer disco grabado por la formación completa de la banda, fue editado en 1971; llegó a estar por seis semanas en el número uno en Gran Bretaña, además de destrozar el Top 40 norteamericano. La imagen de Marc Bolan con un sombrero de copa, una boa de plumas, y zapatos de plataforma, tocando “Get It On” en la BBC, llegó a ser tan famosa como su música.

    Desarrollándose a partir del movimiento de art-rock de finales de los ’60 la música de Roxy Music tenía una fascinación con las formas, el encanto, el cine, el arte pop, y la avant-garde, que separó a la banda de sus contemporáneos. Vestidos con extraños disfraces, el grupo interpretaba una variación experimental del art-rock el cual oscilaba entre el avant-rock y el pop. Oscilaba entre dos mente brillantes también: la de Brian Ferry, más influenciado por lo norteamericano y lo beatlesco y la de Brian Eno, más cercano al trabajo de la Velvet Underground. Con ellos dos en su formación, el grupo edita dos discos: “Roxy Music” (1972) y “For your pleasure” (1973). Con ello inspiraron a una legión de imitadores, no sólo a sus contemporáneos glam, también a los art-rockers y grupos pop de la new wave pop de finales de los ’70

    The New York Dolls crearon el punk rock antes de que éste tuviera nombre. Inspirados en el rock sucio de The Rolling Stones, la androginia de Mick Jagger, el glam rock de David Bowie y T. Rex, más el ruido anárquico de The Stooges, este grupo generó una nueva forma de hard rock, antecedente del punk y el heavy metal.
    Atrapados por el glam.

    Si el glam se propuso rescatar la sexualidad ambigua y provocativa del pionero Little Richard, habrá que decir que The Rolling Stones fueron el inevitable puente. Si hasta se vistieron de chicas para promocionar el álbum “Aftermath mientras cantaban aquello de “Stupid girl”. En “It’s only rock’n’roll” (1974) se hicieron eco de la escena.

    En 1972, Lou Reed, ex genio de Velvet Underground, se tiñe rubio, sale con un travesti, se pinta las uñas y lanza la sex “Walk on the wild side” (del disco Transformer , 1972), un gran hit de la época glam, y que hoy identifica a muchas comunidades gay alrededor del mundo. Sus temas eran la zona roja, Nueva York, las drogas y la resaca de la corte Warhol.

    Adolfo Vásquez Rocca

    La Vanguardia Es Así

  3. fbacon Says:

    ¿Quién era en realidad Andy Warhol?

    «Quiero ser tan famoso como la reina de Inglaterra», comenta Warhol. Esta frase, banal en apariencia, podría estar cargada de significados. No quiere ser el presidente de los Estados Unidos, ni un millonario, ni una estrella: aspira a ser la reina de Inglaterra. Quiere, en suma, tener un pasado no sólo con testamento, sino con testamento ante notario. No quiere ser únicamente famoso o poderoso: aspira a tener un pasado cargado de pasado –el que reproduce en su casa– y quiere, además, ser inglés, ajustándose al mito por excelencia de glamour en América.

    ¿Quién era en realidad Andy Warhol? ¿Fue el más célebre representante de la cultura pop, alguien fascinado por la publicidad y el éxito –quintaesencias de lo «americano»–, un comprador y consumidor compulsivo, un artista polifacético y admirado? ¿O fue acaso el último gran pintor de la tradición europea del retrato y el bodegón; un ser, por el contrario, consumido por lo que poseía, melancólico, nostálgico, que vivió la vida como una carrera hacia la muerte? Tristísimo Warhol pretende contestar a estas preguntas, y lo hace en forma de relato, partiendo de una historia del arte narrada que comienza un día de agosto de 1956, cuando el último pintor romántico, Jackson Pollock, se estrella con su coche en Long Island.
    Artistas como David Hockney, Jasper Johns o Tom Wesselmann aparecen y desaparecen en esta historia, configurándose, también alrededor de ellos, toda una serie de conceptos de la modernidad, actuales síndromes de nuestro tiempo: la nostalgia, la melancolía, la muerte. Tristísimo Warhol finaliza con la muerte del artista. Pero, más que un libro sobre él o el arte pop, ésta es una historia osada y reveladora que habla de todos nosotros, al fin y al cabo atrapados en esos síndromes modernos.

    Estrella de Diego Doctora en Historia del Arte, Profesora de Arte Contemporáneo en la Universidad Complutense de Madrid.

    La Vanguardia Es Así

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